Llegada a Katmandu

A diferencia del año pasado, llegaron todas mis maletas completas. A la salida del aeropuerto me estaba esperando Jiban, la persona que se encarga de toda la logistica de varias expediciones en los Himalayas y que hizo posible mi primer ascenso al Everest y al Cho-Oyu.

Es muy dificil describir una ciudad como Katmandu a una persona que nunca ha estado aqui. Fisicamente, la ciudad no ha cambiado en 200 años. Con los mismos callejones y edificios viejos. Lo que es diferente es que miles de coches y motocicletas compiten por pasar por las calles angostas en las que practicamente no hay banqueta. Siempre tardo algunas horas en acostumbrarme al impresionante movimiento de esta ciudad.

Para medio dia ya estaba sintiendo el cansancio de todo el viaje pero he aprendido que para acostumbrarse a la diferencia de horario hay que aguantar despierto por lo menos hasta las 9pm porque de otra manera uno se despierta a media noche y no puede volver a dormir.

Por la tarde recogi mi permiso de Trekking y regrese al hotel para empacar la unica mochila que voy a estar cargando hasta el Campamento Base. Tengo programada la salida a Lukla a las 5:30am.

En Bangkok

(acentos omitidos intenionalmente)

Parece increible, pero se me hizo mucho mas pesado el vuelo de Mexico a Los Angeles que de esta ultima a Bangkok en Tailandia. El tiempo de vuelo: 16 horas. Mucho tiene que ver que me dormi la primera mitad del recorrido, pero las tres comidas vegetarianas, la atencion, lo comodo de los asientos y las 25 peliculas disponibles en la television de cada asiento hacen que se pase el tiempo volando.

Tambien, las cinco horas que tengo que esperar en el aeropuerto de Bangkok se pasan bastante rapido porque dentro del aeropuerto hay mas tiendas que en el Centro Comercial Santa Fe y del mismo nivel que todas las de Masaryk. Un masaje de pies de media hora cuesta menos de $30 pesos.

Antes de salir de Los Angeles pase a comprar una guitarra Taylor, modelo Baby Taylor( http://www.taylorguitars.com/guitars/baby-taylor/ ), que es lo suficientemente pequena para llevar hasta el campamento base pero suena como una de tamano normal.

Cuatro horas mas de vuelo y llegare a Katmandu.

Mexico a Los Angeles

El despertador sonó a las 4:50am pero pasaron casi cinco minutos para que estuviera medianamente consciente. Había dormido tan solo dos horas. El taxi me estaba esperando a la hora acordada y para no olvidarme de la epidemia que estaba tratando de dejanr atrás, el chofer usaba unos guantes de látex y un tapabocas azul completamente sucio que parecía que no se había quitado en una semana.

Ya en el aeropuerto, para poder llegar al mostrador tuve que pararme frente a una cámara que mide la temperatura del cuerpo. Durante la media hora que estuve viendo a la gente desfilar, ninguna persona pasó a que le hicieran otra revisión. También tuve que responder un cuestionario que todos veían como un mero trámite porque estoy seguro que nadie contestaría que sí tenía la garganta irritada.

En la sala de espera me di cuenta que prácticamente todos los pasajeros usaban tapabocas. Desde que inició todo el circo de la influenza nunca utilicé algo para cubrirme la boca. Sin embargo en ese momento ganó la paranoia o el sentido común porque me fui a comprar el tapabocas que utilicé durante todo el vuelo. No me sentía tranquilo pasando 4 horas dentro de un cilindro metálico con gente que podría estar infectada.

Llegando a Los Ángeles, pude cambiar mi vuelo a Nepal por lo que estaré llegando un día antes. Ahora, estoy esperando para abordar el avión. Salí de mi casa hace 20 horas y me esperan 26 más de viaje. Ces la vie.

Huyendo de la Influenza

Durante la primavera de este año tenía pensado intentar un doble ascenso al Monte Everest el cuál no se concretó por varias razones. Ya estaba resignado a pasar esta temporada tranquilo, sobre todo después del esguince de tobillo que tuve y que me dejó usando muletas durante tres semanas. Sin embargo, poco a poco fue creciendo mi impaciencia y aún más sabiendo que tenía un boleto de avión a Nepal que podía utilizar en cualquier momento y que muchas de las personas que he conocido en otras expediciones estarían intentando subir el Everest en estos días.

Desde el jueves de la semana pasada fue aumentando el grado de pánico por la influenza en México hasta dejar completamente parada a una ciudad de 22 millones de personas. Este fue el último pretexto que necesitaba para cambiar mi boleto y emprender el viaje a los Himalayas.

En mis expediciones anteriores, llegar al Campamento Base del Everest era un mero trámite para empezar a subir la montaña. Ahora será un objetivo por si solo con la ventaja de no tener la presión y el estrés que genera una expedición a la montaña más alta del mundo. También en ocasiones anteriores había caminado hasta el Campamento Base con un itinerario establecido y junto con un grupo de 10 o 12 personas, porteadores y yaks. Esta vez iré solo, llevando una pequeña mochila con lo indispensable para caminar 12 días y durmiendo en cualquier casa donde me encuentre al anochecer.

Trataré de escribir en este blog todos los días usando mi teléfono satelital. Espero me acompañen en esta regreso al corazón de los Himalayas.

Doble Travesía => 2010

"Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida" -Arthur Schnitzler.

Cuando en otoño de 2007 decidí intentar una Doble Travesía (DT) en el Everest, no me imaginaba que factores externos al alpinismo me impedirían tener acceso al lado Norte de la montaña. Tratando de sacar lo mejor de una situación adversa, cambié mi objetivo a un ascenso a dos ochomiles, el Lhotse y el Everest que de alguna manera simularían la exigencia de la DT. Con mucha suerte, conseguí llegar a las dos cimas con 5 días de diferencia en la primavera del año pasado.

Nuevamente en otoño pero ahora de 2008 reanudé los planes para la DT pero con mucha más cautela. La razón de realizar este proyecto de Sur a Norte y de regreso al Sur se debe a que típicamente, la ruta de la cara Norte quedaba preparada días antes que la del lado Sur. Considerando esto, si lograba el ascenso por el lado Sur tendría la seguridad de que al descender del otro lado encontraría cuerdas, y una tienda de campaña con combustible, una estufa y un sleeping bag que serían colocados por Sherpas. Como hasta este momento no hay certeza de que se otorguen permisos para el lado Norte y si se llegaran a dar, casi todas las expediciones ya decidieron cambiarse al lado sur, no hay garantía de encontrar cuerdas y equipo por el otro lado.

Desde la última vez que escribí he recibido bastantes correos de viejos y nuevos amigos que me han expresado su opinión y apoyo. Mi más sincero agradecimiento a todos ellos. Siempre he tenido en primer plano el tema de la seguridad y considero que debe ser mi prioridad para esta aventura. Pienso que si he tenido la paciencia de esperar casi dos años, no pasará nada con esperar algunos meses más.

Mientras, estoy considerando nuevos proyectos. Un buen amigo me sugirió que pensara en ir a Pakistán este verano. Es una buena idea ya que ahí están 5 de las 14 montañas que tiene más de 8,000 metros de altura, incluyendo el K2. Por supuesto que cualquier expedición sería parte de la preparación para la DT. En algunas semanas, ya que tenga más claro todo esto, lo estaré compartiendo en este Blog.

Por lo pronto, me quedo contando los días que faltan para Octubre cuando por tercera vez empiece a entrenar y prepararme para la Doble Travesía.
Hace una semana, cuando escribí sobre la escalada en hielo en Ourey, todo parecía ir bien en cuanto a los permisos para realizar la doble travesía. Un par de días después, empecé a recibir correos electrónicos de amigos alpinistas que me decían que algo no andaba bien en Tibet. Al día siguiente, muchas agencias periodísticas reportaban que el gobierno chino cerraría para los extranjeros las fronteras de Tibet y dos provincias cercanas durante una semana como medida de prevención a las posibles protestas que se pudieran originar durante el Losar.

El Losar es el año nuevo Tibetano y esta vez inicia el 25 de Febrero. Lo que tiene de especial esta celebración comparada con las de los años anteriores es que en esta ocasión se cumplen 50 años de la huida del Dalai Lama de Tibet a la India.

Dos días después, cambió la posición del gobierno chino, para que permanecieran cerradas las fronteras hasta el primero de Abril por si también hubieran manifestaciones por las protestas del 10 de Marzo del año pasado.




(Da click en los logos para ver las noticias originales)

Aunque sería posible que a partir de Abril se reabriera el paso de visitantes a Tibet, lo más seguro es que hayan muy pocos equipos de alpinistas que intenten llegar a la cumbre por el lado tibetano y para intentar una doble travesía con seguridad es esencial que hayan varios equipos trabajando por el lado en el que voy a descender.

Ahora las preguntas son:¿espero otro año para intentar la doble travesía?¿abandono el proyecto? ¿vale la pena volver a ir al Everest para tratar de hacer un ascenso sencillo?
6 Semanas para el inicio de la expedición

Con tan sólo 6 semanas para terminar de prepararme para la Doble Travesía del Everest que sin duda será mi más grande aventura, viajé hasta Colorado para pasar tres días escalando en hielo. Ouray es un antiguo pueblo minero que tuvo su auge a finales del siglo XIX. Ahora, las minas están abandonadas pero durante el invierno es el lugar ideal para practicar la escalada en hielo.

A sólo unas cuadras del centro del pueblo, hay un cañón con paredes de entre 15 y 50 metros de altura. Durante la noche, se tiene un sistema de riego que hace que escurra agua por las paredes del cañón. El agua se congela y se forman impresionantes cascadas de hielo. Para escalarlas se usan dos piolets técnicos que permiten tener una posición más natural de las manos.

Llegando a Ouray me encontré con Dave Morton de Seattle con quien en 2004 subí el Cho-Oyu y en 2005 el Everest. Durante 3 días nos dedicamos a recorrer todo tipo de rutas desde las más sencillas (W2/3) hasta paredes de hielo vertical (W5). El anécdota del viaje sucedió en una de las últimas, una cascada de hielo vertical de unos 50m de altura. Para llegar al fondo tuvimos que bajar rapelando ya que en el fondo del cañón (que es bastante angosto) hay un río de agua de deshielo y una vez abajo no hay otra forma de salir sino escalando. Dave Morton subió primero mientras yo lo aseguraba. Cuando llegó hasta arriba comencé a escalar la ruta que era bastante difícil.

Ya que había subido aproximadamente 5 metros, uno de mis pies resbaló y perdí el equilibrio. Mientras caía hasta que me detuvo la cuerda pasaron dos cosas: mi piolet de la mano izquierda se quedó clavado en el hielo 2 metros por encima de mi cabeza; el de la mano derecha se me resbaló y cayó dentro del río sin ninguna posibilidad de recuperarlo. Me encontraba colgado 3 metros por arriba del río, sin ningún piolet y sin tener contacto visual con Dave. Tampoco nos podíamos escuchar por el ruido del río. Después de varios minutos de estar colgado y gritándonos Dave me dejó amarrado como piñata y caminó hasta donde él pudo ver que no yo tenía forma de subir ni bajar. Regresó hasta la cuerda y me bajó a la repisa donde había comenzado a escalar. Con otra cuerda, me bajaron un piolet que usé con muchísimo trabajo para subir hasta donde se había quedado clavado el otro. Fue un esfuerzo considerable llegar con un solo piolet hasta donde me había costado tanto trabajo llegar con dos de ellos. Para ese momento mis brazos estaban muy adoloridos y escalar era muy difícil. Sin embargo, como sabía que la única forma de salir era subiendo, continué el ascenso y 20 minutos después me reuní con Dave al borde del cañón. Siempre se aprende mucho de este tipo de situaciones.

En las seis semanas que quedan antes de iniciar la expedición seguiré escribiendo de los preparativos para la Doble Travesía.



477km - A 1 día y 17 horas del maratón

Fueron 477km los que recorrí en el entrenamiento para este maratón. Muchos fueron en la caminadora, otros en el bosque entre lodo, carreras en la lluvia, en Chapultepec, en viajes y en todo tipo de condiciones.

Cada uno de esos kilómetros me ayudaron a tener la seguridad y la confianza con la que llego a esta carrera.

Escribo estas lineas en el aeropuerto, a punto de salir. Mañana sábado estaré recogiendo mi número de competidor y en 1 día y 17 horas será el arranque del maratón.

Fueron $17,927 pesos los contribuciones que realizaron a favor de Diabetes Action y cada peso ayudará a beneficiar a niños y adultos que sufren de esta enfermedad.